Letras irreverentes para calmar la
esquizofrenia de la cotidianidad,
tácitos suspiros que acaricien el alma y
rompan cada miedo con esperanza,
austeros poetas, amantes del arte
sensibles corazones capaces de brillar.

Se necesitan poemas con sabor a
inocencia, libres de prejuicios para
no perecer en el tiempo.

Bocas sedientas de versos libres,
raíces llenas de memorias y miel,
amalgamas de realidades y
garitas de los secretos de la noche,
acérrimos defensores del romance y que
sepan lidiar con la imaginación y su verdad.