Aunque parezca una historia de ficción, hubo una época en mi vida en donde sin intención alguna veía el reloj y marcaba números iguales. Al principio no le daba importancia, pero las coincidencias eran tantas que lo empezaba a tomar como algún tipo de señal o un presagio.

Para algunas personas puede parecer ridículo el hecho que el universo te envíe algún tipo de señal, porque aquella vastedad cósmica tiene asuntos más importantes que ocuparse de la vida de alguien insignificante como el ser humano. En parte podrán tener razón, pero sinceramente desde esas coincidencias numéricas se ha despertado mi curiosidad por la sincronía del universo.

Jung era un fiel creyente que aquellas sincronicidades se presentan como un reflejo de procesos psicológicos profundos que nos aportan mensajes de lo que en realidad necesitamos. Más allá de creer en cuentos mágicos o en fantásticas casualidades, es el hecho de sentirse presentes y conscientes cada día, de no perder esa bonita capacidad de asombro y sentir intensamente cada sensación, sabor, detalle que nos rodea. Más allá del significado, es el sentido que parte de una analogía proveniente de nuestra psique y lo deconstruimos para entender que es lo que pasa a nuestro alrededor o dentro de nosotros.

Después de pasar la parte de juzgamiento y entender que la ‘Sincronicidad Universal’ va más allá de una simple creencia fantasiosa quise encontrar el mensaje detrás de esos números que aparecían en el reloj, los más recurrentes en mi caso eran el 17:17, 20:20: 09:09 y el 18:18.

El simbolismo que encierra el 18:18 me mantenía con los ojos bien abiertos en aquella época, recordemos que nadie sabe lo que está pasando una persona en determinado momento y la sanación solo viene desde el interior de uno mismo, el 18 simboliza la independencia, la humanidad del hombre y la creación de ‘algo’ que perdura en el tiempo, y es precisamente lo que pretende el arte, trascender en el tiempo como un grito de verdad.

A raíz de ese momento, he aprendido mucho a disfrutar el presente, a tratar de vivir cada día de una manera inocente y libre de prejuicios. Y de alguna manera espero que tanto las colaboraciones que recibe el blog y mis escritos inspiren y se queden en la memoria de las personas que los disfrutan, por está razón los programo a las 18:18.

Quiero creer que la magia existe y se encuentra en la simplicidad de las cosas. Siempre me he preguntado, ¿si el ser humano no es capaz de creer en ‘algo’ de donde viene su esperanza?