Solo necesito mi bicicleta
para dejar atrás el ruido autocomplaciente de la ciudad,
esas voces ocultas y suspiros ahogados que gritan en el pavimento.

Solo necesito mi bicicleta
para esquivar los rascacielos que opacan el horizonte,
esa línea perfecta que marca el límite entre el cielo y un verso.

Solo necesito mi bicicleta
para exhalar el smock que ha petrificado mis pulmones,
gases tóxicos de una ciudad carente de color y vida.

Solo necesito mi bicicleta
para dibujar el camino,
para perfilar la silueta de las montañas, entre piedras y tierra.

Solo necesito mi bicicleta
para romper franjas imaginarias,
dedicar rimas enclaustradas de sótanos húmedos.

Solo necesito mi bicicleta
para escribir versos dedicados al alma,
dardos que adormiten desquicios y sueños rotos.

Solo necesito mi bicicleta
para escapar del hoy,
huir de días parecidos y noches cortas.

Solo necesito mi bicicleta
para descubrir el mañana,
reconocer la sonrisa perdida de mis abuelos en fotografías del ayer.

Solo necesito mi bicicleta
para ser; ser libre, ser ave y ser feliz.