“(…) Ya no sé dónde termina la espantosa realidad y dónde comienza la locura (…)”
(Lovecraft, p. 335)

El universo de horrores etéreos que describe Lovecraft son las respuestas a inquietudes que desnudan al cosmos en formas monstruosas y filosofías muy alejadas a la comprensión humana.

“La llamada de Cthulhu”, “El horror de Dunwinch” y “La sombra sobre Innsmouth” son los relatos que despertaron mi curiosidad por el mundo lovecraftiano, durante la lectura concebí sus letras como la revelación de un multiverso latente dentro de nuestra realidad.

La atmósfera siniestra de sus cuentos transgrede la racionalidad del hombre mediante una narrativa sigilosamente descriptiva, el uso y abuso de adjetivos caracterizan su estilo literario con el fin de enfatizar los hechos más inconcebibles para excitar el ánimo del lector.

Entre la inconciencia y la locura, el valor suicida que adquieren los personajes se basa en la fragilidad de la mente humana ante el despertar de una cosmogonía atrevida y carente de la misericordia de algún dios. ¡Intrépido escritor de otro mundo!

Lovecraft dinamizó el género de terror plasmando ilusiones construidas con elementos de espacio-tiempo desordenados y cíclicos. Al principio el ritmo de la lectura es lento, pero a medida que van ocurriendo los hechos la exquisitez lírica se convierte en una adicción que hace vibrar la imaginación para poder recrear a las espeluznantes criaturas del libro.

Si te gusta el terror, un terror crudo e insensato Lovecraft se convierte en tu principal opción. Yo espero con ansias poder leer pronto sus siguientes relatos para encontrar la respuesta a su principal pregunta, “¿Y si la humanidad fuese una mota insignificante en la vastedad de un cosmos mecánico y materialista, totalmente indiferente hacia ella, y poblado de deidades monstruosas?”

Algunas Curiosidades:

  • Su nombre completo es Howard Phillips Lovecraft.
  • Su estilo literario se caracteriza por el exceso de palabras polisílabas y de adjetivos cultos.
  • Consideraba a Edgar Allan Poe como su “dios de la ficción.”
  • Odiaba la luz y acostumbraba permanecer recluido en casa.
  • Era abiertamente racista.