“(…) Entonces comprendíamos que nuestra separación tenía que durar y que no nos quedaba más remedio que reconciliarnos con el tiempo (…)”
(Camus 1947, p. 50)

 

‘La Peste’ de Albert Camus marca un paralelismo con lo que hemos y seguimos viviendo. Es verdad cuando dicen que la realidad supera la ficción, estamos propensos, como cuerpos frágiles, ante los infortunios de la vida y aún así no nos cuidamos, ni valoramos esta ocurrencia placentera que es vivir.

Más allá de las inquietantes escenas que describe el autor como el aislamiento forzado, la muerte insaciable, la desesperación al tratar de entender que no habrá otro amanecer esperanzador en mucho tiempo y el pánico colectivo que se apropia de la buena voluntad del hombre, Camus sitúa a la epidemia como una puerta hacia la máxima fragilidad del ser humano.

Hace un par de años atrás, era una locura pensar que las fronteras se cerrarían como ocurrió en la ciudad de Orán, que nuestras propias calles se convertirían en escenarios apocalípticos y la única compañía que tendríamos sería el miedo tocando nuestro hombro. Pero en realidad, era una locura pretender que vivimos el presente cuando no es así.

En cada personaje concebido por Camus nos reconocemos porque se presentan como personas reales; la inseguridad, la incertidumbre, el egoísmo, la miseria, la esperanza, la confianza, toda esta montaña rusa de emociones eran parte de los conciudadanos de la obra, y ahora, es parte de nuestro día a día.

Tenemos la esperanza de encontrar un nuevo amanecer, en el cual, la peste haya desaparecido o que todo sea un mal sueño, y no es así. Pero es reconfortante haber leído y tener presente las palabras del Doctor Rieux: “puede parecer una idea ridícula, pero la única manera de combatir la plaga es la decencia.”

Una publicación de 1947 esconde esa riqueza simbólica que nos ayuda a comprender mejor estos tiempos pandémicos, de la ficción a la realidad nada está dicho y entre tanta inmundicia también se devela el lado más fraterno y heroico de cada uno de nosotros. “En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio.”

 

Algunas Curiosidades:

 

  • Albert Camus además de escritor, fue profesor, periodista y lector de textos para un editorial de París.
  • Sus amigos más cercanos fueron Picasso y Simone de Beauvoir.
  • No le gustaba ser encasillado ni como filósofo, ni existencialista.
  • ‘El revés y el derecho’, fue su primer trabajo publicado, una obra autobiográfica.
  • Camus mencionó que, “morir en un automóvil es una muerte idiota”, días antes de fallecer en un accidente automovilístico.