En tus manos el metal es hermoso,
lo hermoso es simple es tus manos de artesano.

En tu rostro se dibuja la inmortalidad,
lo inmortal en cada arruga de tu piel.

En tu mirada se esconde la vida,
la vida: hecatombe, sonrisas y piedras.

En tu sonrisa juega la luna,
luna, cuna de gemas y soles.

Y en mí, guardo la joya desnuda de tus amaneceres.