De todas las melodías que vibran en el aire, la risa es la más enternecedora. Es la dulce sumisión del júbilo, la única prueba latente de que los seres humanos somos capaces de sentir alegría. Y jamás escuché risa alguna como la de ella.

El silencio es el estruendo más fuerte que existe, y solo es rebasado por la verdad; aunque esta sea solo un susurro. Y su sinceridad la hace única.

La voz nunca sonará tan perfecta como cuando decimos te amo, y jamás será tan útil como cuando conjugamos el perdón. Y su dulce voz es más que perfecta, no solo porque dice amarme, más aún porque lo demuestra.

Besar no es más que callar el miedo y rendirse ante el silencio que trae consigo el amor. Y sus besos son pasión pura que hacen más notorio nuestros silencios.

Solo una loca desatada puede encontrar la belleza en el caos y que más loca que tú y que más caos que yo.

Lograste devolverme la sonrisa, y de cuando en vez, una que otra carcajada, lograste devolver los colores a mi vida, es más, lograste devolverme la vida, y a pesar (aunque no es pesar, es todo lo contrario) de mi ausencia de alma/corazón, no temes el que pueda dañarte.

Dicen que la vida es solo un instante y que debemos disfrutar los momentos; entonces, disfrutemos el momento que la vida nos da.

Agradezco infinitamente al universo por ponerte en mi destino y a ti el quedarte, quedarte ya ciento veintidós días, que son nada comparado con todo lo que nos resta juntos.

 

Autor: Viajero Bipolar