Es hora de apagar las luces porque ya estás encendida.
Seamos prácticos, que mi lenguaje no te cohíba,
huyamos de lo normal, de lo decente, de lo aburrido.
Vamos camino a lo irreal, a lo absurdo, a lo prohibido,
que no haya registro ni apuntes en tu diario o bitácora.

Mejor que tus uñas dejen el recuerdo en mi espalda
que el placer no se quede debajo de tu ropa, desnúdate.

Ven decidida y muérdeme el deseo hasta que me cure,
lujuria es tu apellido que incendia la ínfima inocencia.

No quedan sábanas limpias, pero sí sonrisas dispersas.
Acabarte de varias formas, tomarte en modalidad sorpresiva.
Exprimir tus malos pensamientos, seducirte hasta verte rendida.

Autor: Eduardo León