Los sonidos del crepúsculo
sollozan en el alba,
mi sed no se calma,
conjuros dormidos en mi pecho,
vuelo por cada techo
buscando tu alma.

Golpeo tu ventana,
entro a tu cuarto,
escarbo tu cama.

Me deslizo sigilosamente
rozando tu piel de miel,
dulzor en tus venas.

Soy yo la oscuridad,
¿qué te inquieta o qué amas…?

Autor: Diego Vilema