La dantesca noche prepara su arremetida
cantinas, bares y burdeles abren sus puertas
a hombres y mujeres de mala y triste vida
embriaguez y lujuria son sus grandes ofertas.

Mi alma temerosa del celestial castigo
mira envidiosa a libertinos y pecadores
quisiera por un momento cambiar su destino
y probar el néctar de mujeres y licores.

Embaucada por la luciferina artimaña
mi ánima se entrega a las sombras pecaminosas.
Así es como el perverso Satanás nos engaña,
así es como nos conduce a las llamas monstruosas

Condenada en el infierno mi alma se lamenta
no existe consuelo para tortura tan cruenta.

Autor: Adrián Carrasco