Me pregunto, ¿por qué ella?,
impensable fue aquel anhelado sueño
o tal vez su presencia se impregnó en mí,
solo avanzo con aquel sentimiento.
Ojos que derriban cualquier defensa
te ponen a su merced cual amo a su bestia
y, después de todo…

Se preguntará porqué pierdo la cabeza
o tal vez esperaban una historia más interesante
la verdad es que no podría explicarlo.

Fue hace mucho que dejé de razonar,
le dije aquello que jamás debía decirse.
Otra vez, reuní valor desde los confines de mi alma,
esperé su respuesta y me costaba respirar,
sonrió sin decir nada…..

Gozando mi derrota, las ganas sobraban para meter mi cabeza bajo tierra
a partir de aquel momento nada fue igual,
mantuve la poca cordura que me quedaba
estando presente pero invisible.

 

Autor: Anónimo