Esa sonrisa marcada de color nacarada
preludia la llegada de la luz del alma,
ese centello que cautiva las miradas
dilata las pupilas, detiene el aire,
atraviesa rejillas y asalta el juicio.

¡Oh mágico gesto de innegable marca!
tan único y perfecto que solo en ti habita,
despierta mi corazón de su letargo
para dar tregua a mi amargo trago
y convertirlo en un dulce sorbo de miel.

No lo sabes, pero lo llevas marcado
esa sonrisa, brío de la vida
que vive y se desvela como si fuera el último día
pero regalas una eternidad de felicidad
a quien relata y cuenta esta historia de la vida.

Autor:  Daniel Alajo