Él es el hombre que yo hubiera odiado, si no fuese quién es; 
se encuentra entre la historia de una hoja de libro perdido 
y el consejo callado que cuelga en mi umbral…

Él es el hombre que yo hubiera odiado,
 si no tuviera mi mano en su camino; 
volaría a otros montes, sin olor a tabaco, ni café…

Él es el hombre que yo hubiera odiado,
si en sus ojos no hubiese guardado cada noche de desencanto
y de ilusiones tardías que albergó mi soledad…

Él es el hombre que yo hubiera odiado, 
si sus brazos nunca hubieran abrigado los miedos
que nacen cada día en mi…

Él es el hombre que yo hubiera odiado, 
si no lo hubiera conocido hace dos décadas atrás,
en un cuarto alquilado; sin cita, ni albedrío…

Él es el hombre que yo hubiera odiado, 
si no hubiera sido quién me dio la primera copa de vino, 
y en ese instante, me bebí la vida en un sorbo seco…

Él es el hombre que yo hubiera odiado, si no fuese quién es, 
él es mi pasado cuando quiero irme, 
y mi verso pendiente cuando estoy aquí.