Me encanta besar los labios fríos,
esos que no han tocado un verso hace mil otoños ,
labios inocentes que aún creen
en amores disfrazados de nupcias.

Labios partidos que se abrigan con la brisa de la noche
y pierden la conciencia ante el calor del vino tinto,
esos labios que han formado un horizonte preciso
entre tu sur y mis, más, dulces sueños.

Me encanta besar los labios que no tienen perdón,
esos labios creados en medio de trovas
y tragos con hielo seco de Sabina.

Labios que han callado besos de romances de medianoche
y olvidos de copas glaciales, a su salud,
esos labios sepultados en ocasos de mar, en donde,
el  infinito se conserva en acordes
de una canción dedicada la soledad.

Me encantan los labios pequeños y remojados con tequila,
pedazos de carne rentados para acariciar tu alma,
pedazos de cielo para versarte la vida.

Son labios extraviados, labios que aún no he besado.