Atajos

fabian-irsara-90607-unsplash

Mientras ella buscaba atajos encontró un hilo amaranto cortado transversalmente sobre una caja de amaneceres próximos a perecer y una nota que solo tenía una pequeña estampilla en la parte superior derecha que decía “1986.”

Después de recoger estos objetos un camino se abrió delante de ella, con tres direcciones marcadas por hojas secas de colores; las hojas de color blanco la llevaban hacia los días de otoño, las de color azul perlado desencadenaban en el horizonte y las de color café terminan directo en los ojos de un hombre de trece décadas pasadas.

Abrumada por la situación, sacó una libreta de su mochila y empezó a dibujar bocetos de aquel lugar, mientras rayaba el papel, su lápiz se quebró y se convirtió en cenizas, se deshizo de los restos del carboncillo y en cada partícula de vestigios atisbó recuerdos melancólicos de lunas menguantes y noches de fieras.

En ese instante se dio cuenta que no quería tomar un atajo, no pretendía elegir un color para saber cuál es el camino correcto. Decidió tomar la cuarta opción; retroceder siete pasos para volver a empezar, guardó en sus bolsillos algunos suspiros desahuciados y en su andar encontró, de nuevo, aquel trozo de hilo, pero esta vez, no tenía ningún color.

DQmQiU627xG98JqSNKKUJJAKKQS1v3nwvdKpqug183xaYwT

buho
Camila Valle
Anuncios

9 respuestas a “Atajos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s