Ángel de piel morena

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No vino del cielo, ni como razón divina de esas de fe o de religión,
no tiene alas de plumaje blanco, ni piel de porcelana prolija,
no tiene rizos de oro, ni aureolas de rubíes adornando su cabeza.

Nació de un útero del norte, en tierras fértiles y andinas,
no era como los dibujaba Miguel Ángel en sus cuadros;
su tez es color caoba, su cabello es largo y oscuro como la noche,
y sus ojos de capulí son órbitas mercuriales de cuentos clásicos.

¡Qué ironía!, me conoció un lustro antes que yo,
me esperaba en su alcoba con sábanas perfumadas a cacao
y una estantería de libros sin autor, ni origen.

Somos del mismo lugar, del mismo valle,
procedentes de las mismas entrañas de jazmín,
pero ella es un ángel , un ángel moreno
y yo un extraño cuerpo sin color.

Dedicado a mi ángel moreno

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Camila Valle

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