Un mes de vinilo

Después de medianoche, él dejó de ser fugaz,
recorrió sus raíces de hierba seca y montaña
en ese lugar, en donde, empieza a nacer de nuevo.

Cuéntame, ¿cómo terminó aquel mes?
entre un presagio proveniente de Macondo
y una promesa de Melquíades.

Han pasado treinta y un días
y me he convertido en su cómplice de versos,
una amante de media noche.

He leído en silencio sus rimas
antes de irme a dormir
y él ha jugado con mi insomnio
para quitar los ápices de mis entrañas.

En medio del cielo estrellado,
el caos formó orden y armonía en sus recuerdos,
después de verlo volver, ocho veces seguidas,
la vida seguía manteniendo su sabor de vinilo desgastado.

La espera se conserva áspera
y sutil en sus labios de cuentas pendientes.

buho
Camila Valle
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2 respuestas a “Un mes de vinilo

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