Solamente ese lunar

Iba caminando hacia un bulevar de recuerdos caducados y memorias cansadas, un solo camino sin regreso. Era un camino rocoso, llevaba conmigo una copa de vino tinto en mi mano y venas áridas dentro de mí. Iba directo a ese lugar, en donde, el aire es inflamable y la vida, decadentemente, se convierte en un verbo más.

Escribí mi obituario mientras mi cuerpo se marchitaba al son de un tropel de seres coagulantes que se dirigían a una cascada de agua bendita. Ellos iban perdiendo su condición de seres humanos para convertirse en cenizas mundanas y sal.

Sé que iba cediendo porque entre mi latir y tu respirar solo me separaba el lunar de tu cuello; ese lunar me susurró un par de versos mientras iba caminando, solo ese lunar pequeño me hacía entender que sigo viva en medio de la nada, solo ese lunar era color en medio de la nostalgia y solamente ese lunar se convirtió en mi refugio.

Y mientras iba en tus brazos besando ese lunar con mis labios secos, tú me llevaste hacia mi ocaso, ese camino lo conocías perfectamente. Pero, sin mentir, fue la muerte más dulce y sedienta después de mis siete vidas de poeta.

buho
Camila Valle
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