Un deseo más a las 11:11

Te fuiste y las sábanas perfilaron la silueta de tu cuerpo;
en su seda se quedó el recuerdo de tu aroma
y en sus fibras la inocencia de un mal trago.

Me recosté junto a tu figura,
después de tres inviernos y un otoño
el reloj marcó, para mí, las 11:11,
y el calor de tu piel se convirtió en una nueva estación.

Dejaste en mi cama tiempos, espacios y vacíos;
un tiempo entre la relatividad y tu ser,
un espacio entre mi sueño y tu boca
y un vacío crepuscular entre mi insomnio y tú.

¿Y en dónde estás ahora?,
estás en cada letra de este verso
o en la memoria de mi tacto,
no sé, pero te siento cuando me acaricia tu ausencia.

Photo by Krista Mangulsone on Unsplash

buho
Camila Valle

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