En la relatividad

Perdido en la montaña con el cándido llanto de una luna llena, permanece anclado el recuerdo de una noche seda.

A merced de dos copas de vino, dos miradas se encuentran náufragas de sus horizontes; entre el travieso roce de pequeñas cerezas que van  humedeciendo los labios y el recorrer de su mano por el rojo tibio de su mejilla, va dejando cúmulos de sentires hasta llegar a la comisura de un beso callado a la deriva del tiempo.

A fuego lento, rodeados de luces pasajeras y pétalos ámbar,  lo eterno se consagra en el tránsfugo tacto de un y otro cuerpo, de un y otra alma, de un y otra…

Y en el despertar de la complicidad, lo relativo no existe más.

Photo by Olivia Henry on Unsplash

buho
Camila Valle

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