Un Niño detrás del Lente

La cámara del lente reveló lo que tu alma calla. En tu pupila se esconde el niño que dejaste atrás; lo vi sentado, con los brazos cruzados y con sus ojos desesperados. Lo vi difuminado; tan inocente, tan real, y a la vez, tan profanado por los vestigios de quién eres hoy.

Te vi y te esperé en mi habitación, a la hora donde se piden deseos inertes al azar. Te tardaste un suspiro y medio por el tráfico de un tropel imaginario de gente. Cuando el reloj callo, llegaste y te sentaste al frente de mí, al encontrar tu mirar recordé que, ahora, representabas mis peores pesadillas.

Renegué el orden “normal” de la vida al verte con la sobriedad de tu traje y la alienación perfecta de tu sombrero. El niño que vi ya no estaba ahí, moría cada día que vivías con tus rutinas, tus cuentas y tus frecuencias.

Pero aún lo visito entre castillos de papel y degradados de acuarelas. Aún lo veo en aquella foto, esperando que dejes ese traje, lo maldigas todo y vuelvas a recordar que los buenos tiempos volverán.

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Camila Valle

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