El Obituario de la Bella

Noches de descanso eterno se conservan en aquellas pupilas,
pupilas petrificadas por los versos inhóspitos de una quimera,
monstruo sediento de vírgenes lunas.

Perfume de rosas secas y cuentos de alba relataban su pasado,
entre el abrazo del fuego de la chimenea y una copa de vino sangre,
recordaba su silueta mientras la iba dibujando al compás del humo;
su silueta era el único horizonte que conocía,
el único lugar donde quería yacer.
La miel de sus ojos lo seducían incluso cuando ya no estaba viva,
su cándida sonrisa, que permaneció estancada en su rostro
después de tantos gritos y sollozos, seguían cincelando su belleza.
La palidez de su tez, se perdía en la bruma de la soledad;
ya no era humana, no era piel, ni alma,
simplemente era un pétalo inmarcesible en la eternidad.
Mientras que la voz de los recuerdos revivían sonetos,
el canto de su amada caducó con el último sorbo de licor seco.
Entre sombras y amaneceres, entre memorias y sueños
el olor a hiel y el silencio de su pecho lo llevó al averno.
Caminando entre tumbas, el cielo se tornó escarlata,
ella descansa en sábanas blancas, en el umbral del Olimpo,
y él, escribe su obituario, como una composición poética
versos condenados a pantomimas sin aplausos.

Imagen by Cayue

Colaboración para Letras y Poesía

buho
Camila Valle

Un comentario sobre “El Obituario de la Bella

  1. Saludos, excelente iniciativa, te deseo muchos éxitos en tu blog. Sigue así, no decaigas, este sólo es el comienzo. MITQ 🙂

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